Programa Envejecimiento Activo articula aporte de la Universidad de Chile a la futura Política Nacional de Envejecimiento

La alianza entre la Universidad de Chile, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y SENAMA permitirá poner capacidades académicas y de investigación al servicio de esta política pública, integrando evidencia y participación ciudadana.

El Programa Envejecimiento Activo y Saludable (EAS) de la Universidad de Chile tendrá un rol articulador en la colaboración entre esta casa de estudios, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) para contribuir a la elaboración de la futura Política Nacional de Envejecimiento.

La colaboración se formalizó mediante la suscripción de un memorándum de entendimiento, en el marco de la implementación de la Ley N.º 21.822, Integral de Personas Mayores y de Promoción del Envejecimiento Digno, Activo y Saludable. El acuerdo busca aportar antecedentes técnicos y académicos al diagnóstico que orientará la construcción de esta política y las acciones del Estado en favor de las personas mayores.

La ceremonia contó con la participación de la rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala; la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf; y la directora nacional de SENAMA, Muriel Abad.

EAS como articulador del trabajo universitario

A través del Programa Envejecimiento Activo, y en coordinación con la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) y distintas unidades académicas, la Universidad de Chile contribuirá a la sistematización técnica de las instancias participativas que impulse SENAMA.

Este trabajo permitirá reunir y analizar los aportes de la sociedad civil, la academia y las organizaciones de personas mayores, poniéndolos en diálogo con el conocimiento generado desde distintas disciplinas. De esta manera, EAS contribuirá a vincular las capacidades de la Universidad con las experiencias, necesidades y prioridades expresadas por las comunidades.

La colaboración contempla el análisis de los diálogos participativos, la formulación de recomendaciones metodológicas y la difusión de resultados mediante seminarios y publicaciones. Su propósito es aportar a una política pública sustentada tanto en evidencia como en la participación de las personas mayores.

En este contexto, la rectora Alejandra Mizala destacó que el convenio permitirá proyectar el trabajo entre la Universidad de Chile y SENAMA, integrando la investigación con las experiencias y prioridades recogidas en las instancias de participación.

Por su parte, el vicerrector de Investigación y Desarrollo, James McPhee, subrayó la responsabilidad de la Universidad de aportar sus capacidades académicas y de investigación, considerando la realidad de los territorios y de los distintos grupos de la sociedad.

Una sociedad que reconoce los desafíos del envejecimiento

Durante la jornada también se presentaron los resultados de la Octava Encuesta Nacional de Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores, desarrollada por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile en colaboración con SENAMA.

El estudio recoge las percepciones de la población adulta sobre la inclusión y exclusión social de las personas mayores. Sus resultados muestran que el 84% considera que Chile está poco o nada preparado para enfrentar el envejecimiento y que el 81% cree que las necesidades de las personas mayores no son consideradas por las autoridades. Asimismo, el 68% estima que sus aportes a la sociedad se desaprovechan.

En materia de cuidados, el 82% considera insuficiente el apoyo ante la dependencia. A su vez, el 53,5% manifiesta disposición a pagar un impuesto específico para financiar una red de protección, lo que refleja una voluntad ciudadana de contribuir a respuestas colectivas frente a estos desafíos.

Estos antecedentes refuerzan la relevancia de avanzar en políticas que reconozcan a las personas mayores como sujetos de derechos, valoren su autonomía y promuevan su participación en las decisiones que afectan sus vidas.

Con esta alianza, el Programa Envejecimiento Activo fortalece su papel como espacio de articulación entre la Universidad, las instituciones públicas y las comunidades, contribuyendo a transformar el conocimiento y la participación ciudadana en propuestas para un envejecimiento digno, activo y saludable.

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